Mapas Mentales

La semana pasada asistimos a un “Taller de Mapas Mentales”. La convocatoria  decía que “Esta herramienta favorece también la capacidad del cerebro para describir, analizar y sintetizar información”. Nos pareció curioso y nos apuntamos.

Fueron dos mañanas muy productivas y sobre todo muy prácticas. Aquí tenemos algunas ideas que nos gustaron y queremos compartir con vosotros:

  • Los mapas mentales son una herramienta de generación de ideas que nos ayuda a visualizar pensamientos e información.
  • Son una forma de escribir y tomar notas, un método para organizar nuestra mente.
  • Nos ayudaremos de colores, dibujos y líneas curvas.

Partimos de una hoja colocada en posición horizontal. En el centro colocamos la idea principal y a partir de aquí, de forma radial siguiendo las agujas del reloj, vamos uniendo ideas y utilizando palabras clave. Lo importante en el centro, bien grande, es lo que enfocamos.

En los mapas mentales agrupamos elementos en un espacio, con un color y al mismo tamaño. Los colores nos ayudan a distinguir categorías para resaltar ideas. Usamos los dibujos porque son muy visuales, desarrollan nuestra creatividad. Por su parte las líneas curvas conectan las ideas, también son una expresión de un pensamiento, de una percepción del mundo que no es para nada lineal.

Hay que decir que los mapas mentales parecen «poco serios», no tienen texto y son muy personales. Nosotros hemos decidido aplicar esta técnica a nuestro trabajo porque nos ha parecido que desarrollan nuestra memoria, nuestra creatividad, son muy flexibles porque los podemos extender, ramificar, todo lo que queramos  facilitándonos una visión clara y espaciada de cada proyecto.

Hemos hecho “nuestro mapa mental”.

¿Qué os parece? Seguiremos desarrollando esta técnica, «Nos gusta» esta herramienta de organización y presentación de proyectos.

Eventos en la sociedad emocional

Hemos asistido a la III Semana del Turismo Vasco y queríamos comentar algunos aspectos que nos han parecido relevantes y que se pueden aplicar también en el sector de los eventos.

Partimos de una idea y es que comenzamos a vivir en la llamada sociedad emocional, estamos dejando atrás la sociedad de la información y hace tiempo dejamos la industrial. Pues bien, en esta nueva sociedad lo que se demandan son experiencias, los servicios y los productos quedan en un segundo plano. Los nuevos retos son las emociones frente a la tecnología, los valores y las historias frente al racionalismo y al pragmatismo. Además del bienestar físico buscamos el espiritual. En definitiva, nos encontramos en la sociedad de la inteligencia emocional.

También se habló de la experiencia de ocio. Esta debe ser gratificante y deseada, ser algo que tenga sentido.  Es multidimensional, es decir, tiene una extensión lúdica, creativa, festiva, solidaria y ambiental-ecológica y como toda experiencia pasa por un proceso, primero de deseo, luego de realización y por último de recuerdo. Otro aspecto a destacar fue la idea de la segmentación y la estacionalidad. Segmentando la oferta creamos un valor a medida.

Todo esto nos hace reflexionar sobre esta visión aplicada al ámbito de los eventos. En  SN Comunicación, Protocolo y Organización de Eventos siempre hemos defendido que los eventos deben ser parte de la estrategia de comunicación de la organización, estar incluidos en un plan de comunicación y tener unos objetivos bien definidos que deben estar especificados en el briefing que se nos presenta.

El evento son “sensaciones y emociones en directo”, una forma de vivir la marca. Los valores de ésta se tienen que sentir y respirar por todas partes. Buscamos una percepción positiva de la marca, queremos “conquistar” al cliente interno y externo al mismo tiempo que fidelizarlo. También estos valores nos ayudarán a definir el tipo de evento que vamos a desarrollar.

Pero no podemos olvidarnos de las personas que van a participar en dicho evento, individuos con sus propias vivencias y realidades. Por otra parte, no todo tiene que ser espectáculo, a  veces con cosas muy simples podemos llegar al «espectador».

Los organizadores de eventos tenemos que posicionarnos como “vendedores de experiencias” y “creadores de historias”  para conseguir que un acto, y por tanto la marca, quede en la memoria de los asistentes perdurando en el tiempo.

Historia de un evento

Esta imagen de Aitor Peña Inclán participa en «Candidatos a mejores fotos de eventos de la década» que ha organizado el Grupo Eventoplus con motivo de sus 10 Años. Nos gustaría contar su historia.

El Grupo Kider, empresa con sede en Alava, celebraba su 50 Aniversario y nos plantearon la idea de hacer dos eventos, uno para toda la plantilla, unas seiscientas cincuenta personas, y otro para los jubilados de la empresa que fueron alrededor de cien.

Para el primero se realizaron tres propuestas, una en Alava, otra en Vizcaya y una última en Guipúzcoa, siendo ésta la elegida. Se decidió que aunque la fecha no era la del aniversario queríamos hacer el evento  a primeros de octubre para aprovechar que en el País Vasco es una época muy bonita, con días generalmente soleados, azules y de temperaturas agradables. Iba a ser un viernes, todas las fábricas del grupo cerraban para la celebración y se vivía un auténtico día de fiesta.

El “Programa A” del evento tenía tres partes. Primero una visita al Museo Chillida-Leku en Hernani, donde íbamos a pasar un “día de campo”,  al aire libre. Se organizaron diferentes actividades. La fiesta sería en los jardines del museo, un espacio único donde se encuentra gran parte de la obra de Chillida. Tocaríamos la txalaparta sobre una de las esculturas del Peine del Viento, tendríamos otxote, sidra, queso y todo al aire libre.

Pues bien, esa semana empezó lloviendo, siguió el martes, miércoles y jueves y aunque habían anunciado mejor tiempo, el viernes fue el día que más llovió. No vimos el sol en ningún momento.  Tuvimos que cambiar todo a nuestro “Plan B” donde habíamos seleccionado lugares alternativos para cada actividad, por ejemplo la txalaparta sonó en el túnel que atraviesa la carretera a Hernani, por el que tenían que entrar todos los invitados al museo, el otxote actuó en el caserio de Zabalaga y la sidra y el queso se tomaron en la villa donde habíamos organizado una exposición con fotografías antiguas de Kider. Los pobres del didgeridoo estuvieron en la entrada bajo una tejavana. El Museo Chillida-Leku se vio “invadido” por una multitud de paraguas azules.

El resto del evento se completó con una cena en el Palacio Kursaal de San Sebastián, donde teníamos una sorpresa porque al entrar los invitados tenían que atravesar una pantalla gigante de humo que era la imagen de un supermercado, el Grupo Kider es fabricante de mobiliario y equipamiento comercial así como de los famosos carritos del supermercado. El final de fiesta fue en la discoteca Bataplán sobra la Playa de La Concha.

No paró de llover en toda la noche y los paraguas acompañaron a todo el personal de vuelta a sus casas.

¿Estuviste en el evento? ¡Cuéntanos cómo lo viviste! También puedes dejar tus comentarios en nuestra página de facebook SN Comunicación, Protocolo y Organización de Eventos.